/ Jul 26, 2026
Trending
De entre las muchas quejas que recibe la versión más moderna del sistema operativo de Microsoft, Windows 11, podemos destacar los requisitos de hardware exigidos por Microsoft. Prácticamente desde su puesta en escena, muchos usuarios se han visto ante la tesitura de que no pueden instalar este sistema en sus equipos.
De ahí precisamente que una buena cantidad de clientes en todo el mundo no se hayan tomado bien la noticia del fin de la vida útil de Windows 10. Aunque siempre se pueden apuntar al programa de actualizaciones extendidas o ESU que les ofrece la propia Microsoft, este tiene una fecha de caducidad.
A partir de ahí y para no poner en riesgo sus ordenadores, la mayoría se verá obligada a migrar a Windows 11 o decantarse por alguna otra propuesta como una distribución Linux. Y es que no todo el mundo puede permitirse el lujo de disponer de un ordenador con los componentes de hardware necesarios para que esta versión del sistema corra con fluidez.
De ahí que, llegados a este punto, quizá muchos se pregunten por qué Microsoft no lleva a cabo un movimiento similar a lo que hizo en Windows 7. En concreto nos referimos a una versión reducida del propio sistema operativo en cuanto a sus requerimientos y a la que denominó Windows 7 Starter.
Por esa razón, esta versión del sistema operativo tuvo una aceptación en su momento y quizá Microsoft debería tenerla en consideración para el momento actual y su Windows 11. Estas eran algunas de las ventajas que nos proporcionaba esta versión reducida que os comentamos. Antes de nada, os diremos que se trataba de una versión especialmente diseñada para netbooks y ordenadores de bajo coste.
Ir a la fuente
Author: David Onieva