/ Sep 15, 2026
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7-Zip incluye una función de verificación de integridad que muchos usuarios pasan por alto pese a tenerla instalada desde hace tiempo. Desde el menú contextual de Windows, el compresor calcula sumas de comprobación como SHA-256 para confirmar si un archivo descargado coincide con el original publicado por el desarrollador. La herramienta no requiere programas adicionales y responde a una pregunta que el tamaño o el nombre del archivo nunca resuelven: si el contenido se ha alterado.
Una descarga que llega al cien por cien y cuyo nombre coincide con lo esperado suele bastar para darla por buena. Ese progreso solo confirma que la transferencia ha terminado, no que el contenido sea idéntico al original: ni el nombre ni el tamaño garantizan que ningún byte se haya alterado por el camino. Para comprobarlo hace falta comparar la huella digital del archivo con la que publica el desarrollador, un paso que muchos resuelven con aplicaciones externas sin saber que 7-Zip ya lo incluye, siempre que tengáis activada su integración con el explorador de Windows.
Os basta con hacer clic derecho sobre el archivo descargado, seleccionar «Mostrar más opciones» en Windows 11 y localizar la entrada de 7-Zip. Dentro de ese menú aparece el submenú CRC SHA, donde SHA-256 es el algoritmo que más desarrolladores publican junto a sus instaladores, aunque también están disponibles CRC y otras variantes de SHA.
Al elegir SHA-256, el programa calcula el hash y abre una ventana con el nombre del archivo, su tamaño y la cadena resultante. Ese valor se compara con el que aparece en la web oficial del programa: si coinciden, la copia local produce el mismo resultado matemático que el archivo de referencia. Cambiar un solo bit del archivo original basta para que el hash varíe por completo, así que cualquier alteración se detecta de inmediato. Dentro del mismo menú aparecen otros tipos de hash, y la elección depende de cuál publique el desarrollador junto al archivo, aunque el procedimiento para calcularlo y compararlo es idéntico en todos los casos.
Obtener una coincidencia solo demuestra que el archivo y el valor de referencia se corresponden entre sí, no que ese valor de referencia sea fiable. Es parecido a comprobar un paquete contra la etiqueta que lo acompaña: confirma que ambos coinciden, pero no dice nada sobre quién escribió esa etiqueta ni si merece confianza.
Si un atacante compromete el servidor de descargas y sustituye tanto el instalador como el hash publicado junto a él, la comprobación seguirá dando un resultado positivo: el archivo modificado coincidirá con la referencia igualmente modificada. La firma digital resuelve un problema distinto, porque autentica el archivo frente a la identidad de quien lo firmó, mientras que el hash solo compara un archivo con un valor de referencia.
Un antivirus, por su parte, detecta amenazas conocidas o sospechosas, pero tampoco garantiza que un archivo limpio sea automáticamente de confianza. La utilidad de esta comprobación depende, por tanto, de cuánta confianza merezca la fuente de la que procede ese valor.
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Author: Rubén Velasco