/ Aug 29, 2026
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Linux Mint incorpora un conjunto de herramientas propias, como Timeshift o el Gestor de actualizaciones, pensadas para simplificar el mantenimiento del sistema tras una instalación limpia. A continuación repasamos cómo configurarlas paso a paso, qué requisitos conviene tener en cuenta antes de tocarlas y cómo resolver los problemas más habituales que pueden surgir al ajustarlas.
Nada más terminar la instalación, el sistema funciona con normalidad, pero sacarle partido pasa por revisar varias utilidades que el proyecto Mint desarrolla y mantiene de forma independiente. Frente a otras distribuciones que recurren a aplicaciones genéricas, aquí encontramos programas pensados para simplificar la administración del sistema, las copias de seguridad y la personalización del escritorio. Antes de tocar nada, conviene saber qué necesitáis y qué riesgo entraña cada ajuste.
Antes de tocar Timeshift, el Gestor de actualizaciones o los controladores, conviene revisar unos mínimos. Linux Mint 21.x y 22, en sus ediciones Cinnamon, XFCE y MATE, incluyen de serie todas las herramientas que vamos a configurar, así que no hace falta instalar nada adicional. Sí es recomendable disponer de espacio libre suficiente en el disco o en una unidad externa para las instantáneas que genera Timeshift, ya que cada copia puede ocupar varios gigabytes según el uso del equipo.
Antes de modificar controladores gráficos o de red, os recomendamos hacer una copia de la carpeta personal (/home) en un disco externo o en la nube. Un cambio de controlador mal aplicado puede dejar sin conexión Wi-Fi o sin aceleración gráfica al equipo, y tener los documentos a salvo evita sustos mientras solucionáis el problema.
Timeshift es la herramienta que nos permite devolver el sistema a un estado anterior si una actualización o un cambio mal hecho provoca fallos serios, de forma parecida a como funciona Restaurar sistema en Windows, pero apoyándose en instantáneas de Btrfs o Rsync.
Timeshift excluye por defecto la carpeta personal, así que una restauración no afecta a vuestros documentos, fotos o configuraciones de aplicaciones: solo revierte los archivos del sistema. Conviene tener en cuenta que el modo Btrfs solo está disponible si la instalación se realizó originalmente con ese sistema de archivos y una estructura de subvolúmenes compatible; si el equipo usa EXT4, Timeshift trabajará siempre con Rsync, una opción algo más lenta pero igualmente fiable.
El Gestor de actualizaciones ofrece un control más granular que el de otros sistemas: en lugar de instalar los parches de forma silenciosa, muestra qué paquete cambia, de dónde procede, y permite decidir cuáles aplicar y cuáles posponer.
Desde el propio Gestor, en el menú Editar y después Preferencias, podéis ajustar la pestaña de Automatización para decidir si el sistema descarga los paquetes en segundo plano o si los instala sin intervención. Quien prefiera mantener el control total puede desactivar la instalación automática y revisar la lista a mano antes de aplicar cambios. En la sección de Kernels, el gestor permite instalar o retirar versiones del núcleo desde una interfaz visual, avisando si se intenta eliminar el único kernel activo, para evitar dejar el equipo sin arranque.
Además de Timeshift y el Gestor de actualizaciones, Linux Mint reúne varias utilidades propias bajo el nombre de Mint Tools, entre ellas el Gestor de controladores y el instalador de códecs multimedia, pensadas para evitar recurrir a la terminal en tareas habituales.
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Author: Rubén Velasco